Recordamos a Oscar Von Pamel "La Facultad era su segunda casa"

Recordamos a Oscar Von Pamel "La Facultad era su segunda casa"

"A diez años de su desaparición física, lo seguimos recordando y extrañando día a día" Sergio Acuña, Nodocente de la FCEIA, recuerda con su relato a Oscar Von Pamel, y destaca "la Facultad era su segunda casa". 

Él era una de esas personas que uno la veía de lejos y despertaba respeto. Con sus manos cruzadas detrás de cuerpo, paso cansino y mirada adusta recorría diariamente los pasillos y sectores de la Facultad. 

Con esa idealización de su imagen, me dicen que él me esperaba en su oficina 

- ¿Sabés Word y Excel?

- Sí

- ¿Publisher?

- No.

- Es fácil de aprender.

Ese diálogo, más las indicaciones posteriores de rigor, fueron las primeras palabras con las que nos conocimos.

Esa visión rígida que me había hecho de él se desmoronó al poco tiempo de estar trabajando a su lado. Descubrí un “tipo” amable, sereno, sensato, visionario y sobretodo “amiguero”.  

La Facultad era su segunda casa. Diariamente desde temprano y hasta tarde siempre estaba pendiente de lo que pasaba. Era consultado permanentemente por mucha gente que recurría a él, tanto por su trayectoria, por su sabiduría y por su celeridad en resolver los problemas.

En lo que hacía al trabajo no hacía falta reuniones interminables para obtener una respuesta clara. Te escuchaba y te hacía partícipe, pero cuando algo no le gustaba uno se daba cuanta rápido. 

Generaba continuamente un ambiente de respeto y solidaridad. Con esas premisas funcionábamos como un equipo de trabajo mancomunado donde cada uno y cada una dejábamos lo mejor de sí para que todo se desarrollase de la mejor manera. 

Por fuera de la Facultad no tenía problemas de ofrecer su casa por juntarnos a comer o bien tomarse un colectivo para ir hasta la casa de una compañera. Si uno tenía un problema personal, te escuchaba y si estaba entre sus posibilidades te ayudaba.

Una vez escuché a Víctor Hugo Morales decir, “…se es Jefe si se es generoso, se es Jefe realmente si se es querido y no temido, se es Jefe si se banca la mano cuando viene mal, se es Jefe si se está ayudando siempre, se es jefe si se lo puede ser en cualquier lugar, se es Jefe si el reconocimiento es tan unánime…”

Y así fue él, un JEFE con todas las letras.

En la vida hay que ser agradecido y yo seré eternamente agradecido a él, por todo lo que me enseñó, por su humildad y su generosidad.

Hasta el último minuto se mantuvo de pie luchando contra la enfermedad. Una placa lo conmemora en el mástil de nuestra Facultad. 

Por las dudas hablo de Oscar…de Oscar Von Pamel. A diez años de su desaparición física, lo seguimos recordando y extrañando día a día.

 

Sergio Acuña - Nodocente FCEIA

 

 


Imprimir