Conocer las fábricas: los viajes de Ingeniería Mecánica

Conocer las fábricas: los viajes de Ingeniería Mecánica

Durante los años 1987 y 1988, la ingeniera y docente Liliana Huljich impulsó y organizó viajes para los alumnos de Ingeniería Mecánica, con el objetivo de que conozcan una fábrica por dentro y se vayan familiarizando con los espacios de trabajo.

“Yo era auxiliar de la asignatura Materiales, de los prácticos, y conversando una vez con los alumnos me contaron que la mayoría nunca había visto una fábrica, un torno o un taller. Entonces, surgió la idea de empezar de a poco a visitar pequeños talleres de Rosario, y después pensé: ¿por qué no hacer un viaje a otro lugar, para conocer fábricas y de paso, para visitar otros lugares del país?” compartió Liliana.

Los viajes duraban 8 o 9 días y podían ir estudiantes de Ingeniería Industrial y si sobraba algún lugar, se sumaba algún estudiante de otra carrera. El primer viaje fue Liliana, acompañada de la docente Ana María Zozzi y visitaron el Norte del país y entre las fábricas a las que fueron se encuentran los Altos Hornos de Zapla en Jujuy  y una fábrica de acoplados en Tucumán.

Para realizar los viajes se contaba con el ómnibus de la Universidad, que se reservaba de un año a otro y para los alojamientos, la docente conseguía lugares en universidades o en espacios semi-públicos, que eran muy económicos.

Al año siguiente, Liliana organizó un viaje al sur del país, a fábricas de procesamiento de aluminio e industrias pesqueras de Puerto Madryn, como el astillero Río Santiago y a Sierra Grande, un pequeño pueblo que se había descubierto a partir del trabajo de minas. “Cuando llegamos a la mina, no pude acompañar a los alumnos a bajar porque estaba prohibido el ingreso a mujeres, porque había una leyenda que decía que se había desmoronado una mina, entonces ni mujeres ni curas que tenían pollera podían entrar” relató Liliana. En otro viaje realizado para conocer los Altos Hornos, en Somisa, San Nicolás, la docente tampoco pudo ingresar: “fue hace más de 30 años, era otra época” señaló.

“Fue un placer para mí realmente, era un grupo de alumnos muy respetuoso, muy macanudo, nunca hubo ningún problema en los viajes, ni de salud ni de mal comportamiento, porque visitábamos lugares que eran de de riesgo. Tengo los mejores recuerdos de esos viajes. Fueron muy provechosos para los alumnos, en el sur, por ejemplo, pudieron conocer un poco la lucha mapuche” indicó la ingeniera.

 

 


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