Notas

"Una vida en la Facultad"

"Una vida en la Facultad"

En diciembre de 2014, la revista El Nodocente entrevistó a Julián Marcos, conocido como Marquitos, quien formó parte de la Facultad desde el año 1965. A poco de retirarse, se refirió así a la Facultad "la quiero con locura".

Siempre con una sonrisa o un comentario amable, divertido, encontramos a Julián Marcos, o “Marquitos”, para todos.

Personaje entrañable si los hay, con su particular forma de ver las cosas y de comunicarlas, alegra los días de todos los que tenemos la suerte de trabajar con él.

- ¿Siempre estuviste en esta facultad?

-  Siempre estuve en esta facultad, desde que nací…

- ¿Desde qué naciste? (risas)

- No, desde que nací no, pero desde los 18… no, perdón, a ver… entré en el año 1965…

- ¿Cómo fue que entraste?

- Vino el nombramiento desde Buenos Aires. Hacía dos años que estábamos esperando, Centomo (compañero no docente de la época)  y yo… Desde Buenos Aires, porque venía la orden desde allá a la Universidad. Nosotros trabajábamos en la imprenta de calle Santa Fe, del Palacio, nos llegó la orden en noviembre, diciembre, y en enero empezamos a trabajar, hace 48 años, una vida acá dentro, siempre acá en ingeniería…

- ¿Cómo era la facultad cuando entraste?

- Y, acá, juntos, estaba Arquitectura, el IMAE, después se separó todo.

- ¿Cómo eran los compañeros?

- Era todo muy diferente a ahora. Porque era otra cosa, no había tanto problema, porque no estaba la política antes acá adentro.

- ¿Quiénes son tus compañeros de aquella época?

- Quedaron: Enrique Bernardini, Carlos Laino, Alberto Arredondo, Juan Carlos Alvares y Cristina Romeu.

- ¿Se juntaban? ¿Hacían asados?

- Si, nos juntábamos. Iba todo el mundo. Se hacían en Provincial y jugábamos a la pelota, “Solteros” contra “Casados”. Pero iba todo el mundo. Ahí nadie decía “si va aquel yo no voy” ni nada de eso, nadie decía que no. Y las chicas hacían la comida, preparaban las ensaladas. Una barbaridad como se portaban antes. Ahora es todo diferente, te dicen “si va aquel yo no voy” y todo eso. Era todo muy diferente… También el tema de los cargos era muy diferente. Venía un cargo y uno decía: “agarralo vos, si total después me viene a mi”.

Después vino la “represión” y llevaron gente que no tenía nada que ver…

- ¿Cómo se vivía en esas épocas?

Muy jodido, muy jodido. La “represión”, cuando agarró Galli de Decano, nos hacía ir a firmar a las menos 5, y a las 6 ya tenías que estar trabajando y te daba 10 o 15 minutos para tomar el mate cocido, y después a laburar. Todos teníamos un miedo terrible. Vos llegabas y no estaba tu tarjeta (antes se marcaba con tarjeta). Yo estaba en Alumnado en esa época. Después pasé a la imprenta y hasta jugábamos a la pelota ahí adentro. Por eso te digo que era muy diferente antes y ahora. Había menos cantidad de gente trabajando… y después entró la política y ahí se pudrió todo…

- ¿Pero qué preferís?

- Claro que prefiero esto a la época de la “represión”. Cuando estaba Benetti Aprosio de Decano. Se metía la policía entre los alumnos, de infiltrados. Se armó lío… y uno sacó la 45 y empezaron a correr a todos por el pasillo, tiró un tiro y no le pegó a nadie, se clavó contra la pared. Vino Benetti Aprosio y le sacó el revolver. En esos tiempos era así. Después nos juntábamos los muchachos, estábamos en la liga de fútbol con Luna (compañero no docente de la época). Íbamos a jugar para el sindicato y salíamos siempre campeones. También estuve en el Sindicato, con Roldán. Aprendí mucho con él. Pero a mi no me gustaba, no era lo mío. Yo llegué hasta ahí arriba porque llegué.

Fui delegado desde que entré.

- ¿Vos crees que antes era mejor?

- Si, antes los muchachos eran diferentes, tenían otros  códigos. Ahora cada uno patea para su molino, claro que esto se da en todos lados, no sólo acá. Si vos me das a elegir me quedo con lo de antes… pero antes de la represión, ojo.

- ¿Qué se siente cuando se van jubilando los compañeros?

- Y, te da como una nostalgia, que se yo. Perdés un amigo. Vos fijate, con Carlitos (Lainos), somos como hermanos. Mirá que casualidad que el padre de él y mi papá trabajaban juntos en la Municipalidad, y hasta el día de la fecha trabajamos los dos juntos y andamos por todos lados juntos. Mirá cómo es la vida.

- ¿Qué se siente estar a las puertas de la jubilación?

-  Alegría…(risas).  Ya no quiero venir más. Ya me cansé. Para colmo estoy viviendo en Pérez, es muy lejos. Si hubiera estado acá por ahí me quedaba uno o dos años más… pero ya está. ¡48 años hace que estoy acá adentro!

- ¿Qué expectativas tenés para tu retiro?

- No hacer nada. Nada de nada, de nada. Sólo disfrutar de los nietos, de la familia, de los amigos.

- ¿Qué conclusión sacas de tu vida como No Docente?

- Linda, me gustó. Siempre me gustó. Yo pasé una vida acá. ¡Una vida!

- ¿Qué sentimientos te provoca esta Facultad?

- La quiero con locura, siempre. A toda la gente, yo no tengo maldad con nadie. Los decanos que han pasado acá, todos jugaron conmigo al fútbol, nunca tuve problemas con ninguno, al contrario. Pero ya te digo, acá dejo una vida. Me voy pero me voy tranquilo, ya hice todo lo que tenía que hacer.

Me voy tranquilo y feliz. No es que me voy amargado. Al contrario, ya me quiero ir. Nadie quiere que me vaya: Les agradezco de corazón a todos. Está bien que cuando yo me vaya voy a seguir haciendo lo mismo. Cinco menos diez, no tengo despertador, no tengo nada, y me despierto.

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Este año, la FCEIA cumple sus 100 años de vida. En ese marco, surge la propuesta de recopilar relatos, datos, imágenes, documentos y materiales que permitan recuperar distintos aspectos de la historia de nuestra Facultad.