Física Aplicada en el Bar: las preguntas de Sadovsky

Física Aplicada en el Bar: las preguntas de Sadovsky

Una pregunta, un café y se armaba el debate: el Ingeniero Oscar Sadovsky, luego de dar clases, compartía en el bar de la Facultad momentos de reflexión y de esa manera “hacía Física Aplicada”.

¿Por qué podes caminar?

¿Por qué soplas el café antes de tomarlo?

Existen cosas naturales y  sobrenaturales..... ¿Y bajonaturales?

¿Por qué se siente olor feo en la calle antes de llover?

¿Por qué las redes de tenis o baseball tienen esas curvas y no se las pueden estirar más?

¿Por qué a las lapiceras esferográficas en Argentina las llamamos birome?

¿Por qué los patinadores cuando giran, bajan los brazos y giran más rápido?

¿Por qué un ventilador produce confort? Y un día de 100% de humedad, el ventilador ¿da confort?

¿Cómo se puede hacer para comer una luna? ¿Cómo? Pedí 2 medialunas.

"El Profesor debe promover el razonamiento para llegar a la respuesta". 

Estos son algunos de los interrogantes que Oscar Sadovsky ponía sobre la mesa del bar de la Facultad. “Yo terminaba de dar la clase, tenía mi portafolio, con los apuntes de ese día. Iba al bar y hacía un pedido. Me sentaba después con algún alumno o docente y empezaba a hacer mis preguntas, de esa manera hacía física aplicada” cuenta Sadovsky acerca de esa práctica cotidiana que unía humor, ejercicio de pensamiento y aplicación de la Física a la vida cotidiana.

“La física no es un invento divino sino que los principios físicos explican el entorno en el cual vivimos, podemos explicar la mayoría de las cosas que pasan a través del conocimiento de la física o, mejor dicho, se desarrolla el conocimiento de la física para poder explicar aquello que nos rodea” indica Oscar Sadovsky, quien, en sus épocas de docente de Física, llegaba al café e iba al mostrador y le decía al mozo: “Haceme un cortado, pero damelo entero!”. 

"El profesor debe promover el razonamiento para llegar a la respuesta" señala Sadovsky, cuyas preguntas tenían como objetivo central que los y las alumnas que se acercaban a la mesa del bar puedan reflexionar y lleguen a sus conclusiones, es decir que la tarea del docente no era decirle lo que tenían que pensar sino, propiciar el propio pensamiento.

Oscar Sadovsky y su paso por la FCEIA

Cursó sus estudios secundarios en la Escuela Industrial Superior de la Nación, actual Instituto Politécnico, en donde obtuvo el título de Técnico Mecánico. Luego, Oscar ingresó en 1960 en la Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Arquitectura, actual FCEIA. Oscar Sadovsky pertenece a la primera promoción de graduados en Ingeniería Electricista con Orientación Electrónica de la Facultad. 

Cuando Oscar ingresó a la Facultad, año 1960, fue un momento de cambios en el plan de estudios, quó paso de ser  anual a cuatrimestral, y eso generó muchos problemas en sus compañeros del Plan Anual de 1953, que tenían que cambiar de plan y analizar las materias correlativas. Entonces Oscar creó una tablita para entender cómo hacer para pasar de un plan a otro, analizando las materias ya cursadas, sus equivalencias en el plan nuevo y posteriormente, explicaba cómo continuar la carrera. 

“Mi primer profesor de Física fue el ingeniero Cortez Plá, me acuerdo que nos contaba que había visto el cometa Halley y nosotros quedábamos maravillados” recuerda Sadovsky, quien agrega que su primer experiencia en la docencia fue en un cargo ad honorem para el departamento de Física, al cual concursó y quedó en primer lugar.

“En aquella época había todo un movimiento de extensión, que era una de las propuestas de la Reforma universitaria del 18, que tenía como objetivo que la universidad  llegue a la comunidad. Junto a los Profesores  Ovide Menin y Adolfo Prieto, trabajé en un grupo  destinado a dar clases en diversas disciplinas  a los maestros de educación primaria, motivándolos a enseñar Física de una manera original y creativa” cuenta Sadovsky, quien acentúa que en ese momento histórico, se encontraba en auge la experiencia de las Hermanas Cosettini, la Biblioteca Vigil, la escuela Integral de Fisherton, “Había todo un movimiento revolucionario de la educación” destaca.

 

Agradecemos a Oscar Sadovsky por el relato.
Fotografía: Comunicación y Prensa FCEIA. 


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