Notas

La historia del RPE

La historia del RPE

A fines de los años ´60, el Departamento de Física de la Facultad, gracias a un subsidio de CONICET, adquirió un equipo de Resonancia Paramagnética Electrónica (RPE), cuyo destino iba a ser el uso por parte de dos docentes investigadores especialistas en la materia. Las vicisitudes de la vida hicieron que, al día de hoy, el equipo nunca haya funcionado con su plena capacidad. El Dr. Alberto Armas relata cómo, según sus vivencias, transcurrieron los hechos.

“En 1968, apenas creada la Licenciatura en Física en la Facultad, había dos docentes de la carrera, encargados de la asignatura Física de del Estado Sólido, el Dr. Aníbal Caride y su esposa, Susana Zanette de Caride. Ellos habían realizado su especialidad en la técnica de la Física de Resonancia Paramagnética Electrónica (RPE). Por tal motivo, junto con el Director del Depto. de Física, Dr. Walter Mulhall, se proponen obtener un subsidio de parte del CONICET para su compra. Por sus antecedentes, el Dr. Mulhall fue el responsable de dicho subsidio. El monto era aproximadamente 60000 dólares” comienza a relatar el Dr. Alberto Armas, quien en ese momento era alumno y fue el primer graduado de la Licenciatura en Física de la Facultad. 

En esa época, finales de la década del ´60, cuando se discutía que tipo de Reactor Nuclear se instalaría en Argentina, se encontraba en marcha el proyecto de construcción del edificio para alojar al Reactor Nuclear que vendría a Rosario.  La idea inicial era que el RPE se instale en el nuevo edificio del Reactor.

“El equipo se compra a fines del ´60 y llega a Rosario antes de que el edificio del Reactor se termine. Pero, lo más lamentable fue que la familia Caride, que había ido a Brasil a realizar estudios de especialización mientras el RPE venía a Argentina, decide no volver a Rosario. El equipo se compra por ellos y ellos no regresan. Por eso en la foto no están. Nunca volvieron.” relata Alberto Armas.

El RPE ya estaba en suelo rosarino pero no había personal capacitado para su uso y como no estaba terminado el edificio que iba a alojarlo, entonces, había que decidir en qué sitio ubicarlo. “El único lugar que había era la Facultad, allí se lleva al segundo piso, que es lo que se ve en la foto. Lamentablemente no había nadie que supiera montar el equipo, y paradójicamente se había planificado y tenía asignado un laboratorio en el edificio del Reactor que se construyó, teóricamente, con piso antivibratorio, especialmente para el equipo.” indica Armas.

A fines de los 70, el decano interventor, Ing. Rafael Galli, trata de convencer a otra Lic. en Física rosarina, Marina Gutierrez, para que, al volver de Francia, se haga cargo del equipo. Ella primero dijo que si y después que no. “Luego Ricardo Tinivella lo tuvo en la Escuela de Ingeniería Eléctrica, alojado allí. Tinivella lo mantuvo, más o menos en condiciones, pero sin dedicarse por completo a él ya que no era su tema principal. En un momento Eléctrica necesita su lugar y lo envían al edificio del Reactor. El lugar donde lo ponen es una especie de depósito. Eso fue en el 2015, 2016. Yo ya no estaba en el edificio del Reactor. Se queda ahí hasta que se necesita ese lugar y lo envían a Casaparte” cuenta el Dr. Armas y concluye: “El equipo nunca pudo contar con un grupo y/o, al menos, una persona con suficiente entusiasmo en dicho tema como para ponerlo en funcionamiento y producir trabajos científicos”.

 

Agradecimientos:

A Silvia Balart por la fotografía.

A Alberto Armas por el relato. 

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Este año, la FCEIA cumple sus 100 años de vida. En ese marco, surge la propuesta de recopilar relatos, datos, imágenes, documentos y materiales que permitan recuperar distintos aspectos de la historia de nuestra Facultad.