Orígenes del Instituto de Diseño Industrial

Orígenes del Instituto de Diseño Industrial

Fue creado en 1960 como Instituto de Diseño y reestructurado con el nombre de Instituto de Diseño Industrial (IDI) en 1962. Dependía en ese entonces de la Facultad de Ciencias, Ingeniería y Arquitectura, integrante a su vez de la Universidad Nacional del Litoral.

 

Compartimos este artículo escrito por Juan Carlos Hiba, ingeniero mecánico y diseñador industrial por la UNR. Es maestro en ergonomía por la Universidad de Loughborough, Inglaterra. En 1974 creó el Laboratorio de Ergonomía Aplicada del IDI y lo dirigió hasta 1989. Fue investigador adjunto sin director en la UNR y en el CONICET. Ese año se incorporó a la OIT como especialista principal en seguridad y salud en el trabajo y en condiciones y medioambiente de trabajo con actividades en Ginebra, Lima y Buenos Aires. Desde 2004 hasta 2018 fue director académico de la carrera de especialización en higiene y seguridad del trabajo en la Escuela de Posgrado y Educación Continua de la UNR. Actualmente es profesor de esa carrera en la materia “Introducción a la seguridad y salud en el trabajo”. Es miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Ergonomía donde coordina el Equipo Técnico sobre el Futuro del Trabajo. Es socio activo y honorario de la Asociación de Ergonomía Argentina y socio de la Asociación Peruana de Ergonomía.

 

Instituto de Diseño Industrial:
una reseña de su creación, evolución y desaparición (1960-2004)

Su primer director fue el Profesor Jorge Vila Ortiz, quien lo dirigió hasta el año 1989. Ese año asumió como director el Arquitecto Enzo Grivarello, quien estuvo a cargo hasta su cierre en 2003.

La actividad del IDI estuvo centrada en el diseño industrial como una disciplina de características propias y en ofrecer espacios de desarrollo académico y de investigación a algunas disciplinas concurrentes con el diseño, tales como la ergonomía aplicada al diseño de productos, las metodologías de diseño, el desarrollo de técnicas de representación gráfica, estudios sobre el color en los productos y la psicología experimental orientada en el estudio de preferencias formales o estéticas de productos.

Comenzó sus actividades incorporando a un conjunto de arquitectos, ingenieros y técnicos para lograr la formación de un grupo piloto de diseñadores a través de trabajos concretos de diseño más que del estudio teórico, entendiendo que solo la práctica daría sentido al aprendizaje y aceleraría el proceso de desarrollo de competencias profesionales y su aplicación en el saber hacer. Este procedimiento de trabajar paralelamente la formación con la acción permitió que desde muy tempranamente  el IDI pudiera ofrecer sus servicios profesionales de diseño industrial a la industria.

Objetivos

Los objetivos institucionales de esa primera etapa de actividades de diseño fueron:

a- Construir y consolidar un equipo de trabajo dedicado a la optimización de diseños de objetos pertenecientes al equipamiento instrumental del hombre, especialmente de aquellos productos con significación social, contribuyendo a proveer mejores medios para la solución de necesidades prioritarias de la comunidad en general o del usuario individual. Dicho equipamiento tenía que cumplir, además, la condición de ser producido con métodos industriales;

b-observar “en vivo” el proceso mismo del diseño industrial como una estrategia de acopio de experiencia metodológica;

c-propiciar y estimular la movilización del potencial creativo de la industria, en particular la afincada en Rosario y en su región de influencia, logrando que en ellas se comience a “diseñar” los productos.

Asistencia técnica a la industria

Cumpliendo con su programa de asistencia técnica al medio industrial el IDI colaboró de manera sostenida con una cantidad significativa de empresas industriales locales, tomando a su cargo el diseño de los productos que aquellas le confiaban. Una de las estrategias adoptadas inicialmente para “aprender haciendo” fue tratar de conseguir que las empresas le “prestaran” un problema de diseño.

Tales proyectos iniciales y otros encomendados posteriormente por las empresas fueron siempre encarados con un criterio de trabajo en equipo interdisciplinario, ya que se consideraba indispensable trabajar en estrecha colaboración con el personal técnico de los establecimientos comitentes en la consideración de los problemas de fabricación, costos, técnicas especiales de manufactura, planes de producción, disponibilidades de materiales, mercados, y otros condicionantes de la producción.

Si bien la colaboración entre el IDI y las empresas tomó diversas formas, la modalidad más habitual de trabajo partía de la inquietud de un empresario que advertía, por diversas razones, la necesidad de actualizar el diseño de un producto por considerar en algún grado que el modelo actual que fabricaba era obsoleto.

Ante esa necesidad manifiesta el IDI encaraba, a su pedido, el análisis y solución del problema con la metodología adecuada en cada caso, ofreciendo como resultado un proyecto del nuevo producto con las especificaciones técnicas necesarias, un modelo en escala normal o reducida, e instrucciones para la construcción de un prototipo destinado a afinar el diseño en la etapa de preproducción.

Campo de aplicación y la profesión de diseñador industrial

El trabajo profesional del diseño fue considerado por el IDI como una de sus ocupaciones básicas, ya que el permanente contacto con el quehacer diario de la disciplina, mantenía al IDI estrechamente ligado con el medio productivo local e inmerso en un ciclo de producción-consumo de existencia real, resultando la experiencia de campo un camino eficaz para estimular en el técnico universitario defensas contra un posible academismo y aislamiento cultural.

Luego de su primera década de funcionamiento interactivo con la industria, el IDI estaba en condiciones de brindar desde el punto de vista del diseño industrial estos servicios:

    • el diseño de productos nuevos y la modificación de productos existentes;
    • la coordinación de imagen de líneas de productos;
    • estudios de color;
    • participación en comités de planificación de desarrollo de nuevos productos;
    • asesoramiento sobre política de diseño; y
    • análisis, planteo y redacción de especificaciones previos a un diseño.

Además, desde principios de los años 70, con la creación y puesta en marcha del Laboratorio de ergonomía Aplicada, ofreció trabajos y estudios en ergonomía, incluyendo, por ejemplo, el diseño de tableros de control y de sus dispositivos de información, así como la realización de estudios sobre temas ligados al diseño, tales como la aplicación de metodologías de investigación de diseño en casos especiales, relevamientos antropométricos, legibilidad de tipografías, estudios de usabilidad de productos y el análisis de necesidades y preferencias de usuarios.

Esta lista no excluía cualquier otro problema que pudiera resultar de su competencia, para lo cual el IDI estaba permanentemente a disposición de industriales y empresarios para cualquier consulta. Todos los problemas presentados eran analizados previamente en colaboración con el comitente, a fin de esclarecer su necesidad, objetivos y medios para luego formalizar el encargo de prestación de servicios mediante un contrato entre la Facultad y el demandante de servicios de asesoramiento técnico en diseño industrial.

Diseño de productos

A lo largo de la década de los años 60 y a principios de los 70 la experiencia del IDI de fomentar y practicar la interacción de la universidad con la industria local mediante la realización de acuerdos para brindar tales servicios de diseño resultó positiva para la concreción de los objetivos iniciales.

Fueron numerosos los productos diseñados para las empresas con las que colaboró el IDI en esos años, pudiendo citarse entre ellas Decaroli Hnos. y Cametal S.A. (carrocerías de ómnibus de larga distancia y butacas para pasajeros); Bianchi Legítima (balanzas de pesaje de alimentos, picadoras de carne); Pastor SRL (máquinas para panadería industrial); Eduardo Poloni e Hijos (cargadores de baterías); Czerweny Hnos. S.A. (ventiladores eléctricos); Gema S.A. (carrocería y cabinas de cosechadoras de cereales), Argental SAIC (máquinas panificadoras); Tauro SRL (soldadoras eléctricas); John Deere Argentina (carrocerías, asientos y tableros de comando de tractores); Gema (cosechadoras de granos); Colresort (sistemas de divanes y camas), Faverca S.R.L. (conservadoras portátiles de alimentos), Arce S.R.L. (prensas de recapado de neumáticos), CRIVEL S.A: (planchas familiares), Verbano (diseño de embalajes para porcelanas); Dirección General de Asistencia Técnica del Gobierno de la provincia de Santa Fe (rediseño de un equipo fumigador para agroindustrias y de un equipo para abrochado de pliegos de papel para la industria gráfica), etc.

También el IDI atendió demandas internas de otros Departamentos e Institutos de la Facultad, ofreciendo asesoramiento en diseño para diversos equipos con componentes mecánicos, eléctricos o electrónicos, elaborando maquetas y prototipos de diversos aparatos.

Formación profesional: cursos, conferencias y visitas de expertos extranjeros

Alineado con los objetivos establecidos para su primera etapa, para la integración de sus cuadros profesionales el IDI se nutrió de docentes y de estudiantes de las carreras de arquitectura e ingeniería, en particular, de la ingeniería mecánica.

Con ese fin, y luego de la conformación del primer equipo piloto de diseñadores, en la segunda mitad de la década de los años 60 organizó un curso intensivo de diseño industrial de tres años de duración dirigido a estudiantes avanzados de ingeniería mecánica y de arquitectura, quienes fueron becados con recursos económicos provenientes de la industria local. Asimismo, a medida que otras universidades formaban diseñadores industriales, algunos de sus egresados realizaron pasantías o trabajaron temporariamente en el IDI llevando adelante proyectos independientes o colaborando temporalmente en desarrollos propios del IDI.

Entre las visitas de expertos extranjeros que dictaron cursos y conferencias en el IDi para su personal, así como conferencias públicas, merecen destacarse, entre otras, las visitas del Prof. Ted Matchett y del Prof. John Christopher Jones, ambos de Inglaterra, quienes dictaron cursos de especialización en métodos de diseño.

Una vocación clara por el diseño con contenido social

Más allá de las actividades centradas en responder a necesidades de diseño industrial de empresas establecidas en Rosario y en sus alrededores, a lo largo de sus 45 años de existencia el IDI mantuvo una vocación permanente para el desarrollo de proyectos con un fuerte contenido de carácter social. Algunas veces las iniciativas provinieron de demandas externas y otras surgieron por ideas internas y fueron generadas mediante la identificación de necesidades sociales no satisfechas, sea en el campo de equipamiento de viviendas, de la salud pública o de la educación primaria o secundaria. Los comitentes fueron, en general, municipalidades, ministerios, hospitales públicos y otras organizaciones de la sociedad civil.

La larga lista de estudios, anteproyectos y proyectos avanzados muestran esa intención de poner a la universidad pública al servicio de la población. Merecen citarse, entre otros desarrollos, los siguientes productos o sistemas: requisitos y diseño de baldosas para veredas urbanas (Municipalidad de Rosario); recomendaciones y normas de diseño para equipamientos de una escuela secundaria (Biblioteca Vigil, Rosario); estudio de una tipología de configuraciones de estar-comedor-cocina para viviendas económicas con metrajes mínimos; investigación sobre equipamiento pesado de cocinas en viviendas de interés social; diseño de un pupitre escolar para escuelas rurales primarias y transportable en paquetes; diseño de un sistema de aulas transportables para enseñanza primaria (Ministerio de Educación de la Nación); anteproyecto, diseño y prototipo de un sistema integral de cocina para viviendas unifamiliares; diseño de un sistema de comunicaciones de emergencia en lugares públicos (para un congreso mundial sobre comunicaciones en Tokio); diseño de un sistema y prototipos de movilización de quemados no ambulatorios; asiento ergonómico para niños con discapacidad motriz; incubadoras para bebés; freezers para uso medicinal; equipos de lavado de microcubetas para laboratorios de análisis; etc.

Investigaciones en ciencias conexas con el diseño industrial

Para atender las necesidades inmediatas de diversos proyectos de desarrollo de productos en el IDI se llevaron a cabo una cantidad significativa de investigaciones aplicadas. En materia de ergonomía, por ejemplo, se puede citar la realización de varios relevamientos antropométricos de diferentes poblaciones, tales como estudiantes de escuelas primarias y colegios secundarios, trabajadores de industrias, amas de casa, empleados de la administración pública, motociclistas, profesionales del turf (jockeys) y público en general. En esa disciplina se realizaron también estudios de comodidad operativa de cierres de cascos de protección; investigaciones sobre dimensiones recomendadas de asientos, apoyabrazos, apoyacabezas y apoyapiés para butacas de ómnibus de larga distancia; estudios de legibilidad de números de tipografía comercial; análisis de alturas recomendables para el diseño de pasamanos de ómnibus y de mesadas de cocina, etc.

En el campo de la psicología del usuario se investigó acerca de preferencias en cuanto a actividades y equipamiento dentro del ámbito cocina; la identificación de prioridades atribuidas por trabajadores de recursos reducidos a productos del equipamiento para la vivienda; y la selección de formas preferidas de muebles del hogar en familias obreras.

En lo que se refiere al valor y significado de los colores utilizados en productos cabe señalar la realización de estudios sobre preferencia de colores y la exploración del factor socio–cultural; y un análisis de los factores extensión, ubicación, forma y función en patrones de preferencia de color en equipamientos.

Dos de sus profesores investigadores fueron miembros del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario y uno de ellos posteriormente se incorporó al CONICET como investigador adjunto sin director.

Docencia

La transmisión de conceptos propios del diseño y ergonomía fue también una estrategia sostenida por el IDI para la difusión de conocimientos teóricos y prácticos en esas disciplinas y para la formación de estudiantes, en primer lugar, de la carrera de ingeniería mecánica y posteriormente en la de ingeniería industrial. Así, para la carrera de ingeniería industrial desde 1992 y hasta la actualidad se comenzó a dictar y continúa la asignatura “Ergonomía” y desde 2002 hasta 2004 se dictó “Diseño Industrial y ergonomía”. Asimismo, en el nivel de posgrado a mediados de los años 90 se dictó un curso de diseño de productos, otro de técnicas y tecnologías para el diseño y la producción; y talleres sobre ergonomía y diseño.

Actividades de extensión

A lo largo de su existencia, varios de sus docentes e investigadores fueron invitados a dictar conferencias y cursos y a dirigir talleres en distintas universidades de Argentina y de América Latina. En ese sentido, mediante misiones de asesoramiento técnico de sus especialistas el IDI llegó a transferir conocimientos sobre diseño industrial, metodologías de diseño, ergonomía, color y psicología social en Chile, Colombia, Cuba, Brasil, Venezuela, Uruguay y México entre otros países.

Publicaciones

Todos los trabajos de diseño y desarrollo de productos quedaban documentados con planos, fotografías, maquetas y/o prototipos, constituyendo un legajo técnico detallado que describía las tareas realizadas. Las investigaciones se publicaban en un formato estándar que permitía su difusión en series pequeñas. Entre 1972 y 1977, debe destacarse la publicación de los Cuadernos del IDI, que en una serie de 3 números llegó a publicar, entre otros, títulos tales como: “Notas para una taxonomía del producto artificial desde la perspectiva del diseño”, “Formas de muebles del hogar en familias obreras”; Legibilidad de números de tipos comerciales”; “Diseño industrial y ergonomía: dos disciplinas concurrentes”.

Cierre del IDI y su transformación en una nueva unidad académica

La rica y prolífica experiencia en diseño industrial que Jorge Vila Ortiz inició en 1960 y que dirigió hasta 1989 cerró sus puertas y dejó de funcionar en 2003. Mientras en los años 60 y 70 de pleno desarrollo el IDI contaba con cargos académicos suficientes para contar con un director, un equipo de cinco diseñadores, dos técnicos, un dibujante de perspectivas, un maquetista, cuatro investigadores, una estadística matemática y una secretaria, en el momento de su cierre su personal había quedado reducido a su director y dos arquitectas.

A partir de esa fecha comenzó las actividades una nueva unidad académica denominada Instituto Tecnológico de Diseño e Innovación (ITDI), que constituye un nuevo ámbito interdisciplinario donde se llevan a cabo tareas de investigación, desarrollo e innovación, en estrecha relación con demandas de la región.

 

Una interpretación personal de su origen y desaparición

¿Por qué surgió el IDI y por qué desapareció? Se propone a la consideración del lector cuatro causas, siendo favorable la primera y desfavorables las demás, a saber: (i) en sus orígenes, el clima alentador de desarrollo industrial imperante en Argentina en la década de los años 60; (ii) las vacilaciones y los vaivenes socio-políticos de un país indeciso para saber si quiere o no desarrollarse industrialmente; (iii) los presupuestos de la universidad pública, y (iv) el surgimiento de carreras universitarias de diseño y de institutos de formación terciaria en diseño industrial. Una primera reflexión sobre cada uno de estos aspectos permite comentar lo siguiente.

    • Las políticas de sustitución de importaciones y la visión del fundador del IDI

El surgimiento del IDI en 1960 puede entenderse como uno de los resultados de dos circunstancias de naturaleza distinta pero complementaria. En primer lugar, cabe subrayar que Jorge Vila Ortiz, luego de haberse formado en diseño industrial en Europa, principalmente en Francia y en ergonomía en Inglaterra fue, junto con otros colegas docentes de la carrera de arquitectura, uno de los propulsores iniciales de la creación del IDI. Sin su empuje, creatividad y contactos dentro y fuera de la universidad, la puesta en marcha del IDI hubiera sido casi imposible.

Segundo, las políticas de industrialización de los años sesenta pero iniciadas y sostenidas desde 1946  –aunque con vaivenes – hasta finales de los años 70 y que se reconoce como el modelo de industrialización sustitutivo de importaciones, conformó el clima propicio para fomentar y sostener procesos de innovación tecnológica que ya venían siendo promovidos desde hacía casi dos décadas. La creación de cientos de empresas manufactureras pequeñas y medianas en Rosario y su región, así como el establecimiento de empresas multinacionales en su periferia generó un semillero de oportunidades locales muy apropiado para crear e innovar en materia de productos industriales.

Solo se necesitaba disponer de la herramienta apropiada para que muchas empresas comenzaran a entender el diseño en su verdadera magnitud y poner en marcha una estrategia para generar demandas en ese campo de la innovación, articulando las necesidades de los destinatarios y usuarios con nuevos productos que respondían a sus necesidades y  ofreciendo mejores procesos de fabricación, costos más reducidos y nuevas funciones, y – según los casos - variedad de formas y alta calidad estética. A todo ello contribuyó de una manera clara el Instituto de Diseño Industrial.

    • Los vaivenes de una Argentina en busca de su destino

Pero Argentina, desde la perspectiva de su desarrollo endógeno, es cíclica. Diversos autores han demostrado fehacientemente las oscilaciones de sus capacidades para crecer en democracia e incapacidades para gobernarse sin ella, para contar con planes de desarrollo endógenos o, de manera alternativa, dictados por otras fuentes externas, para crecer o autoinmolarse.

La cantidad de demanda de servicios de diseño y desarrollo de productos industriales que llegaba hacia el IDI por parte de las empresas rosarinas durante los años 60 fue declinando lentamente a lo largo de la década de los 70. Esa tendencia negativa se mantuvo de manera sostenida y creciente durante los años 80. Las políticas de mundialización a ultranza y la importación indiscriminada de productos practicada a lo largo de los 90 decididamente tampoco favorecieron a la demanda de nuevos diseños locales. Peor aún, muchas empresas manufactureras cerraron sus puertas o se transformaron en importadoras de productos extranjeros.

    • Los límites del presupuesto universitario y el peso relativo del diseño industrial frente a las ingenierías

Una tercera dimensión de carácter interno en la universidad y en particular en la Facultad ante la que casi siempre hubo que enfrentar por sus tendencias a no considerar prioritario el desarrollo del diseño industrial, fue que esta disciplina fue vista muchas veces como una hermana menor de las ingenierías, cuyos representantes ocupaban puestos de dirección en la Facultad y, naturalmente, tomaban decisiones en lo referente a regular la disponibilidad de cargos académicos y técnicos asignados para el diseño industrial. Mientras durante los primeros 9 años de su creación la Facultad incluía entre sus carreras a la arquitectura y alguno de sus decanos fue arquitecto, la salida posterior de esa disciplina de nuestra Facultad para crear la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño dejó al IDI sin una de sus fuentes nutrientes y de apoyo para la sostenibilidad del diseño. Asimismo, como consecuencia de un proceso de reestructuración interna de la facultad, durante ciertos años el IDI tuvo que adoptar la forma de Departamento de Diseño Industrial.

    • La formación en diseño industrial en universidades e institutos terciarios

Por un lado, las carreras de diseño industrial creadas en varias universidades públicas, por ejemplo, en las universidades nacionales de Buenos Aires, La Plata, Mendoza y Córdoba, lanzaron al mercado profesional nacional nuevas generaciones de diseñadores que comenzaron a brindar servicios profesionales de diseño mediante la creación de estudios de diseño y, otras veces, siendo contratados por el sector privado para desempeñar funciones de diseño y desarrollo de productos en empresas de distinto tamaño.

Por otro, y más recientemente, la creación en diversas ciudades de institutos terciarios que también ofrecen cursos en diseño industrial, diseño gráfico y en confecciones, han generado promociones de jóvenes profesionales que, según las oportunidades que les ofrece el mercado, contribuyen a lograr el reconocimiento y la aplicación del diseño industrial como una disciplina valiosa para el desarrollo de nuevos productos. Estos institutos terciarios, en particular uno de la ciudad de Rosario, ofreció a varios de los docentes del IDI oportunidades laborales para transmitir sus conocimientos en diseño industrial a los alumnos de sus distintas carreras.

Reflexiones finales

En conclusión, en una etapa importante del proceso de desarrollo industrial de Argentina el Instituto de Diseño Industrial de nuestra Facultad contribuyó de manera significativa a hacer conocer la importancia y el valor que el diseño industrial como una disciplina aplicada al desarrollo de productos aporta para su calidad integral. En ese sentido, hace más de medio siglo el IDI y su equipo de docentes y profesionales comenzó a demostrar que desde la universidad pública, creando alianzas con ingenieros y técnicos de empresas de distintas ramas productivas, era posible innovar para mejorar productos de fabricación industrial no solo en temas esenciales como son sus procesos de producción, armado y mantenimiento, sino también para asegurar de manera concomitante el cumplimiento de los principios de los factores humanos y la ergonomía, así como de las necesidades sociales que se requieren para asegurar una usabilidad apropiada y sin riesgos, teniendo en debida cuenta también los valores formales y estéticos de los mismos. El papel del IDI como pionero del diseño industrial en Argentina siempre deberá ser reconocido y recordado.

Agradecimientos

El contenido de este artículo, con las adaptaciones y modificaciones necesarias para su actualización, se basó parcialmente en un texto institucional publicado por el IDI alrededor de 1970 y que fuera redactado originalmente por Jorge Vila Ortiz. El autor agradece muy especialmente a Carlos Kohler, Rosana Carpman y Alberto Estefan por haber puesto a su disposición informaciones y materiales relativos a las diversas actividades realizadas por el IDI a lo largo de su existencia. Una versión un poco más reducida de estas notas ha sido publicada por este autor en el libro “Diseño y producción de mobiliario argentino 1030-1970”, Marta Levisman editor, Buenos Aires, 2015.

Nota: Las interpretaciones acerca de por qué surgió el IDI y, sobre todo, por qué cerró sus puertas pertenecen al autor y son responsabilidad exclusiva de él.


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