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Breve historia de la Biblioteca “Luis B. Laporte”

Breve historia de la Biblioteca “Luis B. Laporte”

Fue creada en junio de 1921 en respuesta a la necesidad de contar un espacio para que los alumnos estudien y dos años después, mas de 1300 personas la consultaban. Su nombre actual fue otorgado en 1952, en honor al Ingeniero Luis Laporte. 

La Escuela Industrial de la Nación, fundada en el año 1906, inició sus cursos en 1907 haciéndose cargo como interventor y luego como director el querido y nombrado el ingeniero Luis Laporte. Llevaría la enseñanza industrial por nuevos caminos trabajando con perseverancia para obtener sus objetivos: formar técnicos para acrecentar el futuro fabril argentino. Sus logros, esfuerzo y dedicación a innumerables obras hicieron que el 24 de octubre 1952 la biblioteca de la facultad de ingeniería llevara su nombre: Biblioteca Central "Ingeniero Luis Laporte".

Con el correr del tiempo, luego de mucho esfuerzo se creó la llamada, en ese momento, Facultad de Ciencias Matemáticas Físico-Químicas y Naturales Aplicadas a la Industria, permitiendo ser anexa a la Escuela Industrial. Así, nació la necesidad de brindar un espacio a los estudiantes para sus estudios y aprendizaje: una biblioteca. Su creación se dio en junio de 1921 recibiendo una donación de libros de la Escuela Industrial, una colección que no era adecuada para los estudios superiores que se dictaban, como Ingeniería Civil, Agrimensura y la enseñanza técnica. Por este motivo, era necesario dotarla de libros en las materias como Matemáticas, Física, Ciencias Naturales y, en especial de Química y Mineralogía.

Sus inicios fueron de mucho esfuerzo por los problemas presupuestarios que acarreaba la Facultad. Dado que era costoso adquirir material de estudio, los docentes debían confeccionar, coleccionar y entregar a las autoridades de la Facultad una serie de conferencias que constituían el desarrollo de sus cursos denominadas Cartillas vulgarizadoras de Artes y Oficios. Estas, eran editadas por los estudiantes en los talleres gráficos o eran publicadas por el profesor. En la actualidad, se localizan diferentes Publicaciones relevantes de esa época como por ejemplo el Boletín de la Universidad Nacional del Litoral, la Revista de la Facultad de Ciencias Matemáticas, Físico-químicas y Naturales Aplicadas a la Industria en las series: Técnico- Científica, Universitaria y Conferencias, la Revista del Centro de estudiantes de Ingeniería, entre otras.

Los primeros bibliotecarios fueron Juan Olguin y José María Muñoz. Olguin fue el primer alumno fundador de la Facultad, recibiéndose luego como Agrimensor y desempeñándose como profesor de la Facultad en el área de Matemática.

En 1921 la colección estaba formada por 884 libros, 2121 revistas y boletines en francés, italiano y español. En 1923 eran más de 1300 los lectores que concurrían a la Biblioteca y lo que más consultaban era material de las asignaturas Matemática, Química y Arquitectura, teniendo en cuenta que la Escuela de Arquitectura se creó ese mismo año. 

En referencia a los procesos técnicos, la Convención Internacional de Maestros recomendaba que toda bibliografía esté organizada en fichas movibles redactadas según las reglas catalográficas uniformes, por este motivo, se adoptó la Clasificación Bibliográfica Decimal para la clasificación del material en el estante.

A partir del año 1995 se implementó un conjunto de programas para mejorar el presupuesto en las universidades, conocido como Fomec, (Fomento para el Mejoramiento de la Calidad Universitaria), que se encontró en el marco del PRES (Programa de Reforma de la Educación Superior). La idea principal del programa era el financiamiento para la mejora de la calidad en la educación, las actividades referentes en la investigación, la asignación de los recursos y los servicios de la biblioteca. Para la Biblioteca, esto constituyó una importante experiencia y un quiebre en las maneras de trabajar y actuar. 

En el área de Biblioteca el financiamiento otorgado se orientó en aumentar el escaso presupuesto que se destinaba a la biblioteca, en incrementar la adquisición de bibliografía, en equipamiento informático y en brindar capacitación al personal, debido a la incorporación de nuevas tecnologías.

La experiencia que ocurrió en el año 2000 en la Biblioteca Luis Laporte fue un cambio importante y de mucho esfuerzo por parte del personal a cargo permitiendo el acceso de toda la bibliografía que contaba la biblioteca: libros y revistas. En ese momento no había estanterías abiertas, el material era buscado en el catálogo de fichas de autor, título y materia por el usuario y era entregado por el personal. 

En el año 2002, cuando se decidió  que los libros debían estar en la modalidad de Estantería Abierta para incrementar el uso del acervo bibliográfico, mejorar la identificación y localización por parte del usuario, posibilitando la búsqueda de información más detallada, se requirió  de un análisis detallado de ciertas actividades como: análisis de los préstamos a domicilio y usos en sala, diagramar el lugar  para la colocación del acervo bibliográfico, distribución de los mismos según las reglas de Clasificación Decimal Universal y el sistema de seguridad en el material bibliográfico.

Este proyecto posibilito un cambio de paradigma tanto la imagen de la biblioteca, como del bibliotecario y de las formas de actuar y pensar en los usuarios frente a la información. También otorgó un sistema de seguridad en los libros para evitar la pérdida del mismo como: códigos de barras, cinta magnética en los lomos de los libros y magnetizador. El personal debió educar a los usuarios en la búsqueda y recuperación tanto en el estante como en la base de datos que se debió construir para la localización de los mismos. Luego, la Facultad proveyó de una propia, reglas de uso del material en sala.

En el 2001/2002 se cumplimentó el Proyecto Fomec Nº 1119 de conformar una Red de Bibliotecas UNR, que permitió el acceso libre a todo público de un catálogo colectivo de material bibliográfico contenidos en cada biblioteca.

Agradecemos este relato y fotografías a Andrea Rostan, personal de la Biblioteca y a la Directora General de la Biblioteca, Graciela Amato. 

 

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Este año, la FCEIA cumple sus 100 años de vida. En ese marco, surge la propuesta de recopilar relatos, datos, imágenes, documentos y materiales que permitan recuperar distintos aspectos de la historia de nuestra Facultad.