Las casas de estudiantes

Las casas de estudiantes

El Ing. Aldo Mangiaterra recuerda las épocas donde él era estudiante, en las décadas de 1950 y 1960, y rememora las casas de estudiantes, en donde residían aquellos que asistían a la Facultad y no eran de Rosario, considerados "verdaderos centros de socialización". 

Esta nota es sólo un recuerdo, pero a la vez creo que una información interesante para los universitarios actuales. Me remito a las décadas de 1950 y 1960 en que fui estudiante del hoy Politécnico y de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (en aquel entonces Escuela Industrial Superior de la Nación y Facultad de Ciencias matemáticas, Físico Químicas y Naturales aplicadas a la Industria).

Había en el país solamente nueve universidades nacionales (y solamente una privada).

En Rosario había gran cantidad de estudiantes extranjeros debido a la gratuidad de la universidad. De Perú, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá y otros. El contingente más numeroso era el de los estudiantes peruanos. Pero también gran cantidad de estudiantes de distintas provincias argentinas en que no había universidad o no había algunas carreras: Entre Ríos, Santiago del Estero, Buenos Aires, hasta Salta y Jujuy. Por el número se destacaban los santiagueños, pero también por su aporte musical.

¿Dónde vivían los estudiantes que no eran de Rosario?

No estaban tan difundidos los edificios de departamentos y menos para estudiantes. Las residencias de estudiantes eran en general antiguos caserones, algunos venidos a menos, que se alquilaban a bajo precio, en barrios circundantes a las facultades. La renovación de ocupantes era permanente, a través de la información persona a persona.

Tenían grandes habitaciones, patio y cocina. Estaban habitadas sólo por varones. ¿Dónde paraban las mujeres? Lo ignoro. Sería bueno que alguien se ocupara del tema. En Ingeniería el porcentaje de mujeres era pequeño. Cuando ingresé, en 1958, eran 5 sobre 300 ingresantes. 

Las casas de estudiantes eran algo más que viviendas. Eran verdaderos centros de socialización de la vida estudiantil. Música, política, lugar de estudio, fiestas. Quizá lo más curioso es que se las conocía más por sus “nombres“ que por su ubicación o por el nombre de sus ocupantes, los que variaban incesantemente. Recuerdo los de cuatro de ellas: EL NIDO, EL ASILO, EL ASILITO y EL INFIERNO.

Por Aldo Mangiaterra.
Foto actual de EL NIDO (planta alta), ubicada en Alem y Avenida Pellegrini.


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